Take me out tonight: The Smiths “The Queen is Dead”

The Smiths

Para todos los que nacimos en los setenta y hemos navegado en las aguas del indie, del pop ese bien hecho y del rock en varios de sus ramales, existe un nombre que es icónico y ese es The Smiths. Nadie tan mítico. Nadie tan influyente. Nadie que se acerque a ser un referente tan importante para mi generación. Hoy, después de su ruptura en 1987, habemos cientos de miles de fans deseando con fervor y sin esperanza que se reúnan para poder verlos en vivo y, después de eso, poder morir en paz.

La banda nació en Manchester. Todos los integrantes tienen ascendencia irlandesa (en algún momento Morrissey llegó a decir que en realidad ellos eran más irlandeses que U2). Ellos inventaron la música alternativa en los 80 y dejaron tras de sí un enorme legado de canciones que son casi himnos. Y estoy seguro de que hay millones de chicas y chicos sensibles, románticos atribulados por el dolor de la soledad, desencantados del amor y afectados por la maldad humana que no se suicidaron sólo porque Morrissey ya se había cortado las venas antes y había escrito Reel Around the Fountain, Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me y Please, Please, Please Let Me Get What I Want, canciones que cantaron una y otra vez a oscuras en sus cuartos.

Es difícil describir la música que hacían los Smiths, por lo que voy a aprovechar una anécdota de mi secundaria para hacerlo. Yo tomaba clases de guitarra con un güey al que le decían “El Pollo”. Evidentemente, era güero y pálido, era alto y tenía el pelo muy largo: le gustaba el metal (y también el funk, según supe después cuando escuché el demo de su grupo). Durante las clases, usualmente repasábamos las escalas pentatónicas (que son las escalas básicas para hacer solos de guitarra) y los licks que me dejaba de tarea (que son pequeños fraseos de la guitarra, no tiene nada que ver con lamer); al final yo le pedía que me ayudara a sacar canciones que me gustaban y él lo hacía con algo de desgano porque, en sus palabras de metalero, a mí me gustaba pura música “puqueque”. Bueno, creo que los Smiths son los reyes del “puqueque”.

La misteriosa relación de Morrissey y Johnny Marr

Esto también me da pie para hablar de un tema que es de esos que vende harto que es la misteriosa relación existente entre Morrissey, el cantante y compositor de letras, y Johnny Mar, guitarrista y genio musical. A mí me contaron, y durante mucho tiempo creí, que la onda era que en realidad Morrissey y Marr eran pareja y que de ahí venía la perfección de sus creaciones. Me contaron también, que la ruptura abrupta en 87 se debió a que su relación amorosa terminó de manera violenta. Sin embargo, me he puesto a investigar sobre el asunto y estos son los datos.

De Morrissey sabemos que nunca ha tenido una pareja conocida, que sus canciones hablan de un hombre en extremo sensible y en ocasiones de afectos abiertamente homosexuales, que durante mucho tiempo abogó por la pentasexualidad y luego declaró que a él, la mera neta, no le interesaban ni las mujeres ni los hombres ni nada que no fuera él mismo y que en realidad, a pesar de haber tenido un encuentro sexual de muy joven, su onda era el celibato. Sabemos también que hasta la fecha vive solo porque sólo él se aguanta, que usa camisas pegaditas a pesar de que tiene panza y que es fan de Oscar Wilde.

De Johnny Marr sabemos que antes de ser músico, quería ser futbolista y que se probó en el Manchester City (Marr ha declarado que tenía la calidad suficiente para jugar en el primer equipo, pero que lo boicotearon porque usaba delineador). Sabemos que desde 1985 es Vegan (esa onda de no comer ni usar nada que venga de animales, lo cual es muy sospechoso) y que, a diferencia de Morrissey él si era sociable por lo que ha tenido muchos proyectos después (ha tocado con los Talking Heads, los Pretenders y un largo etcétera que incluye, recientemente, a Modest Mouse y The Cribs); entre estos proyectos destaca Electronic que hizo con Bernard Summer de New Order y Neal Tennant de Pet Shop Boys (lo cual también es sospechoso). Sabemos, por otra parte, que Marr está casado con su novia de la prepa, que vive con ella en Manchester y que tienen dos hijos.

Finalmente, sabemos que Morrissey declaró que “a pesar de que a mucha gente le gustaría que hubiera una trágica historia homosexual entre Marr y yo, la mera verdad es que no”. Así, el resultado de la investigación es: incierto.

The Queen is Dead

Es difícil escoger un disco de los Smiths, particularmente porque se trata de un grupo que sacó apenas 4 álbumes de estudio, pero que dejó desperdigados en montones de discos sencillos muchas de sus mejores canciones. Ese es el caso, por ejemplo, de Ask, Panic y You Just Haven’t Earn It Yet Baby.  Yo le entré a los Smiths con una colección de Best of… que compré por ahí del 95 y luego, de a poco, fui adquiriendo todos los demás hasta que llegué al The Queen is Dead.

El disco se mueve de las guitarras alegres a las canciones ansiosas y desesperadas. Frankly Mr. Shankly es justo como debería sonar el reggae en las tardes lluviosas inglesas y la letra es un homenaje a todos los que alguna vez se han sentido encarcelados por las estructuras sociales, la escuela, el trabajo o lo que sea y un día deciden rebelarse ante la autoridad. Están las tristísimas I Know it’s Over y Never Had No One Ever. Bigmouth Strikes Again es un ejemplo de los Smiths más rockers, con las voces como de duende acompañando el dararará de Morrissey y la guitarra que se hace presente por sus fueros a lo largo de la canción generando una especie de narrativa alternativa a la de las voces. Caso similar al de Vicar in Tutu.

Hay dos canciones en este disco que guardo en el corazón con especial cariño. Las dos, de verdad, son de las canciones más bonitas que haya escuchado.  Cemetry Gates y The Boy With the Thorn in His Side no solo comparten las guitarras alegres de Johnny Marr y el ritmo más acelerado de la batería, sino que tienen estas letras como de poeta maldito que de alguna forma suenan a romanticismo del siglo XIX. “A dreaded sunny day, so let’s go where we’re wanted and I meet you at the cemetery gates; Keats and Yeats are on your side but you lose because Wilde is on mine” canta Morrissey en la primera mientras que en la segunda se desgarra “How can they look the love in our eyes and still they don’t believe us?”

Venga pues, al final queda lo más grande. Si alguien quiere hablar de los himnos de la música indie llegamos al papá de todos: There’s a light that never goes out. Hartos covers (The Lucksmiths, Dum Dum Girls, Noel Gallagher, Erlend Oye, Mikel Erentxun, Neil Finn de Crowded House, The Divine Comedy, Nada Surf, Death Cab for Cutie, The Magic Numbers) y Morrissey cantando “Take me out tonight, to where there’s music and there’s people who are young and alive”. Creo también que es la canción que más veces hemos cantando con los amigos ya muy de madrugada, muy borrachos, de puro forever, haciendo bolita de team back, recordando como éramos cuando nos conocimos “driving in your car, I never never want to go home” y haciendo una especie de pacto “and if a Ten-ton truck, kills the both of us, to die by your side is sucha a heavenly way to die…”

Los dejo con una versión en vivo de los 80 de Cemetry Gates y el video de There’s a light That Never Goes Out. Como plus, el cover que hizo Mikel Eretxun a esta última.

 

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