Punk sí, world music no: The Clash “London Calling”

Pocas personas en el mundo han podido concentrar toda la energía, la pasión, el amor por la música y la violencia que significa el rock como Joe Strummer. Pocas, muy pocas, bandas tan importantes en la historia de la música como The Clash. Para muchos, The Clash vino a cambiar para siempre la historia del rock y hay algunos que han llegado a afirmar que The Clash salvó al rock. Es una afirmación fuerte y creo que es cierto, pero lo que yo sí puedo decir con certeza es que me salvaron a mí.

Yo había escuchado a la banda formada por Strummer, Paul Simonon, Mick Jones y “Topper” Headon, pero en realidad no le había puesto la atención suficiente. Conocía lo más elemental como Rock the Casbah, Should I Stay or Should I Go. Para la época en que el London Calling, que fue publicado por primera vez en Inglaterra en 1979, llegó a mi vida, yo estaba dando desvaríos de esos que dan miedo.

Bajo el influjo terrible de Peter Gabriel comencé a comprar discos de World Music, tanto de la disquera Putumayo como de Real World, la disquera que lanzó el propio Gabriel: cosas horribles de música celta mezclada con música africana (ejemplificadas con esta cosa denominada Afrocelt Soundystem), propuestas multiculturalistas donde convivían el bandeneón y la métrica del tango con un trasfondo de bossa nova, música de grupos que lo único que tenían en común era que provenían de países donde se cultiva café o chocolate (de hecho, a la fecha me pregunto por qué no sacaron un disco que fuera música de las tierras del cannabis o música de las tierras del arroz para que hiciera un álbum triple). Incluso, ya entrado en gastos, caí en las garras malditas de los Café del Mar y el concepto este de Chill Out. En esos días aciagos escuché muchas cosas que, afortunadamente, no sobrevivieron para llegar a mi Ipod.

En esas andaba cuando llegó a mí el London Calling. Llegó por casualidad. Un sábado escuchaba en la radio (en lo que era Radioactivo 98.5, creo), un especial sobre punk a raíz del revival  desatado por Green Day. Recuerdo que contaron la historia del punk y que hicieron mucho énfasis en The Clash y el London Calling. Tardé algunas semanas en juntar el dinero suficiente y, finalmente, pude ir al Mix Up a comprarlo. Fue amor a primera oída. Nada de chingaderas que sonaban a tambores, nada de instrumentos raros, nada de melodías pausadas para gente que se está relajando en la playa. Lo que salía de las bocinas era punk duro y macizo.

Era imposible no enamorarse de Spanish Bombs, la canción sobre la guerra civil española, y su coro en el que cantaban “Spanish Bombs yo te kero infinito, yo te cuero, oh mi corazón”. Era imposible no caer rendido ante el rockabilly franco de Brand New Cadillac. Imposible no dejarse ir con la melodía casi pop de Lost in the Sumpermarket o no ponerse feliz con Train in Vain que, a pesar de su historia de amor trágico, tiene la armónica, el ritmo pegajoso y el cencerro (creo que es inevitable ponerse uno a bailar en cuanto suena el cencerro). 

El disco, de cierta forma, tiene su vínculo con la música del mundo. En él conviven el rockabilly (que es este subgénero del rock and roll nacido en los 50’s que se tocaba con contrabajo, batería, piano y guitarra y que se puso de moda esta estética copetuda onda Elvis Presley), el reggae que alcanza niveles sublimes con esta canción “Guns of Brixton” (de verdad, pocas cosas como escuchar la línea de bajo, la guitarra sutil y la voz de Simonon cantando desafiante “when they kick of your door, how you are gonna come, with your hands in your head or in the trigger of a gun?”), el ska evidente en canciones como The right Profile o esta cosa de ritmos caribeños que suena como a todo lo que hicieron 15 años después los Fabulosos Cadillacs que es Rudie Can’t Fail.      

Y sí, claro, además de la música estaba la actitud. La portada como el Elvis Presley de Elvios Presley pero con Strummer a punto de romper una guitarra. Pero sobre todo la rebeldía juvenil que llama a luchar contra el stablishment, el compromiso social, el deseo de destruir para construir algo mejor (al contrario de los Sex Pistols que lo dieron todo por perdido), el chinguen a su madre todos o bueno, mejor no, sólo los malos. En fin, aquí está resumida la historia del rock y cualquiera que esté cerca de perder el camino puede encontrar aquí el faro que lo puede guiar de regreso al rumbo correcto.

El disco ha sido reconocido por todos. Fue el segundo disco más importante de los 70 en la lista de Pitchfork, el número 6 de la lista de New Musical Express, y es el número 8 de la lista de Rolling Stone de los mejores discos de todos los tiempos. Y es un disco que vale la pena escuchar.

A mí me sirvió para volver a la música de verdad. Me clavé con The Clash, de hecho, mis canciones favoritas, como Stay Free o I Fought the Law vienen en otros discos, pero aquí fue donde empezó todo (sí, también mi amor por los Ramones, Sex Pistols, e incluso la emoción que sentí cuando, en la última gira de Gorillaz, pude ver a Mick Jones y Paul Simonon tocando juntos de nuevo, aunque esto ya será motivo de otras historias).

Aquí los dejo con tres grandes canciones: Spanish Bombs y Brand New Cadillac en vivo así como un video hecho por un fan de Guns of Brixton.

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