Divided in two like Adam and Eve (chale): Peter Gabriel “Us”

En noviembre de 2002 Peter Gabriel tocó en vivo en el Auditorio Nacional. Por muchas razones, ha sido uno de los conciertos más extraños a los que he ido y aquí señalo algunas de ellas:

  1.  A pesar de ser, esencialmente, un concierto de rock (no importa lo que argumenten, en todos lados dice Peter Gabriel, músico de rock), la gente estaba sentada y se enojaba si uno se paraba (un adulto contemporáneo con suetercito onda César Costa de hecho amenazó con acusarme con la seguridad del lugar por mi insistencia de ver el concierto de pie).
  2. Peter Gabriel, como ya había hecho en otra ocasión, no trajo el show completo (según me contaron después, el asunto es que vendía 3 tipos de concierto, así como cuando uno compra coche: el básico, el equipado y el de lujo y, según me dijeron, OCESA siempre optó por el básico) y de alguna forma el escenario se sentía pelón (sí, como la cabeza de Gabriel).
  3. Ese año había salido su disco Up, el cual esperé con ansiedad, compré el día de su aparición en las tiendas, escuché una vez y nunca más volví  a sacar de su estuche; así que la mitad del concierto me fue un tanto aburrida.
  4. Alrededor de mí la gente también se impacientaba, pero estos sí, en un acto de total falta de cortesía gritaban ¡Inyuraaaaaaaaaaaays!, cada vez que había un silencio. De entrada, yo conocía más de la obra de Gabriel y de hecho mis canciones favoritas están en Us, por lo que pedir la canción más famosa a gritos me parecía de muy mal gusto. Además, era obvio que la iba a tocar, así que no había necesidad de estar ahí dando pena a gritos (sí, el de suetercito de César Costa también gritaba).
  5. Esa noche se rompió algo, y creo que la mejor forma de resumir el sentimiento que nos quedó al final del concierto es con la frase que dijo Rodrigo cuando íbamos caminando hacia el coche: cómo que Peter Gabriel se está pareciendo cada vez más a su primo Juan.

Pero volvamos en el tiempo. En 1996 yo era fan. Muy fan. Como creo que a todos nos ha pasado con algún disco, con el Us yo podía pasar horas tirado el piso, con la luz apagada, viendo al techo y oyéndolo una y otra vez. Lo hice sólo, lo hice con amigos, lo hice con la chica que era mi novia en aquél entonces. Su experimentación me parecía fascinante, su afán de integrar elementos de la música de todo el mundo me parecía el camino que todos deberían seguir.

Canción por canción me parecían geniales y voy a escribir sobre las que para mí fueron las más importantes. La primera era “Come Talk to Me” que arrancaba con una explosión de gaitas caminando sobre tambores africanos para luego dar paso a la voz de Gabriel al mismo tiempo firme y lastimosa que pedía a su hija que ya porfa le dejara de hacer la ley del hielo (en la gira Secret World, Gabriel hacía todo un performance con una caseta telefónica, y un teléfono cuyo cable se estiraba pero nunca lo suficiente para alcanzar a Paula Cole que le hacía los coros). De hecho, recuerdo como cuando la que en ese entonces era mi novia decidió que ya no quería serlo más y yo necee y necee, me iba en el coche a manejar y con esta canción cantaba a todo volumen y con la voz quebrada. Chale.

En “Love to be Loved” los tambores tribales iban acompañados del bajo contundente y cachondo de Tony Levin mientras Gabriel cantaba, como estoy seguro muchos nos hemos sentido muchas veces “and in this moment, I need to be needed, in this emptiness I feel I want to be wanted, cause I love to be loved”.

Luego era Blood of Eden, y puta madre, como estuve clavado en esta. Empezaba con un didjeridu (un instrumento africano que es como un troncote que hace nomás como 4 ruidos pero que suena bien macizo, así como un elefante que estuviera por morirse) y la letra era esta cosa super triste pero super bonita  donde Gabriel se lanza a decir todas las cosas en las que la cagó y habla de momentos de perdón y bendición, y trae este coro con una clara referencia a Adán y Eva y al hombre y a la mujer que están destinados a estar juntos. Uf, y creo que parte de esta canción la usé como epígrafe para un cuento que publiqué y donde me fui durísimo contra la que hasta ese entonces había sido mi novia y había decidido ya no serlo. Doble chale.

Con “Washing of the water” me acurruqué muchas veces a lavarme las heridas y a sentir autocompasión y esas cosas que hace uno cuando siente que ha perdido al amor de su vida y que ps así ¿qué sentido tiene la vida? “River, show me how to float, I feel like I’m sinking down”. Triple chale.

Y “Secret World” y de verdad es difícil entrarle a explicar una canción que, por mucha o poca pena que te dé, ha significado tanto en tu vida. Con esta canción entendí muchas cosas. Con esta canción decidí que quería escribir esa novela que ya he empezado dos veces, que aún no he terminado pero que pronto… Con esta canción me comencé a pintar el mundo ideal de lo que quería en una relación de pareja (un mundo ideal que, claramente, ya se me perdió en el camino). En esta canción también estaba la resignación ante la realidad de la vida en pareja y esas cosas del amor perdido. Esta canción ha estado como fondo en muchos de los cuentos que he escrito y también me ha acompañado en horas solitarias en el coche (que sí, para pensar y tranquilizarme me gusta subirme al coche y manejar).

Los dejo con “Come Talk to Me”, precisamente en la versión del “Secret World Tour” y con Secret World.

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