¡Hey! ¡Maestro! Déjanos en paz: Pink Floyd “The Wall”

Todos pasamos por The Wall. Todos aprendimos lo que es un disco conceptual con él. Todos nos clavamos en esta cosa rebelde de gritar “Hey! teachers! leave them kids alone”. Todos nos dimos a la espesura de cantar cómo los golpes de la vida te van volviendo insensible con “Comfortly Numb”. Todos exploramos en algún momento el rock progresivo intentando descubrir que más había y muchos, en un arranque de sensatez y sabiduría, abandonamos la búsqueda porque nos dimos cuenta de que por ahí no era.

The Wall es un mito. Es una de esas cosas que aparece de repente, la gente la escucha y luego ya no puede deshacerse de él. No importa que ahora Pink Floyd sea, para ti y para casi todos tus amigos, una de las cosas más aburridas que exista, y digo casi porque siempre hay un forever que, parafraseando a Lisa Simpson, “huele como a la chamarra de Otto” que sólo escucha a Pink Floyd y pregona que ahí empezó y se acabó la música.

Recuerdo perfectamente el momento. La noche comenzaba a refrescar en la mitad del desierto en California. Después de tres días intensos viendo bandas en vivo, algunos amigos y yo descansábamos en la zona de comida del festival de Coachella, justo frente al escenario principal donde Roger Waters tocaba el Dark Side of the Moon. Alguien fumaba y yo mordía sin mucho convencimiento un hot dog, cuando vimos pasar un carrito de golf habilitado como ambulancia. Luciano gritó “uy, ahí llevan al primer muerto de la güeva”. Todos reímos y nadie sintió el menor remordimiento por quien, en algún momento, nos había hipnotizado a todos con su música.

Pero eso fue hace dos años. En 1993 yo tenía 17 y pensaba, así como los amigos pachecos, que en The Wall estaba el alfa y el omega de la música. Simplemente no podía creer que los diferentes planos de la música fueran capaces de transportar a alguien hacia otro nivel (sí, neto, así pensaba).  

Yo me consideraba un alma sensible que era perfectamente capaz de entender el sufrimiento del personaje este que protagoniza el disco y que, según entiendo, estaba basado en Syd Barret, el atormentado miembro fundador de la banda. No sólo eso, en algún momento viví aterrado por saber cuándo llegaría ese momento en el que me convertiría en un verdadero hijo de puta, como este hombre que arrastrado por los madrazos de la vida se dio al fascismo.

En el episodio anterior ya les había contado de mi guitarra y Pearl Jam. Bueno, a ver, imaginemos una nueva escena para su deleite. 11 estudiantes de preparatoria en el jardín de una casa, uno de ellos, a pesar de lo enredado de su pelo, comienza a dejárselo largo. En la punta de la guitarra un cigarro encendido. Después de rasgar un par de veces la guitarra cierra los ojos y canta “Mother do you think they’ll drop the bomb?”. Respira profundo, nuevamente rasga la guitarra y desde lo más profundo de su sufrimiento adolescente canta “Mother do you think they’ll try to break my balls?”. Hace una pausa dramática, da una calada a su cigarro que vuelve a colocar en su lugar cool  y regresa “Mmmmmh, mother should I build The Wall”. Lo peor de todo es que piensa que con su performance se está granjeando el amor de la rubita (y uno suspira y dice aaaaaaay, ternuritaaaa). En las fiestas de cumpleaños, este mismo joven solía tocar las mañanitas en versión The Wall.

Bueno, lo que sea, algo debe de tener este disco. En dos de los videos que he colgado en este blog las bandas le hacen homenajes y casi toda la gente que conozco le tiene cariño. Se han cometido atrocidades en su nombre como los Microchips cantando “Hey, maestros, déjanos en paz”.  Incluso, todos aquellos que nos burlamos de Roger Waters en California regresamos de vez en cuando y en secreto a The Wall. No sé, las cosas del amor suelen ser así de extrañas. Los dejo con dos grandes videos “Comfortly Numb”, extraído de la peli Pink Floyd “The Wall” y Mother en vivo con un Roger Waters jovencísimo.  

Además, un plus: Roger Waters en México, cantando “Las Mañanitas” en versión The Wall.

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Una respuesta a ¡Hey! ¡Maestro! Déjanos en paz: Pink Floyd “The Wall”

  1. karlman dijo:

    Todos pasamos por esa introspección adolescente incomprendida de The Wall. Algunos ignoramos el episodio, otros agarramos la guitarra y fuimos en pos del mundo a la voz de “rockeritos venceremos” y otros nos quedamos en el eterno viaje del “sicierto”. Aun recuerdo la vieja videocasetera Betamax reproduciendo la película y yo fascinado con la experiencia música-película.hallazgo.
    Bien Manlio

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